sábado, 2 de junio de 2012

En tu nuca

Y de nuevo volví a la mar.
Canté en el puerto sacando mi arsenal.
Una tarde cualquiera te vi, sentado bajo el faro descalzo entre las rocas.
Y cuando la noche se apoderó de las vistas te giraste y me alumbraste.
Todo lo anterior me abandonó y me senté detrás de ti contemplando tu nuca.
Me abalancé sobre ella y la saboreé. Y fue la nuca más exquisita que probé.
Fresca y cálida, llena de espuma.
Dos días más tarde me encontré despertando en tu nuca. Nunca más regresé.



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