El correr trepidante se antoja a cada hora como el agua al caminante.
Correr bajo el agua, volando, en moto, en cometa, a pie por carretera.
El cuerpo pide carrera. La mente intenta alcanzarlo.
El tiempo, mezquino, aterra y aprieta. Invita a la mente a recorrerlo todo con ansia, por si no se llega.
Y el cuerpo consigue pararse, es lo único que detiene la huida. La mente detrás del tiempo, le reta.
lunes, 29 de octubre de 2012
A veces, sucede
Pasearse por las calles con la piel de gallina.
Y la culpa no la tiene este jodido frío que empieza a caer sobre nuestras cabezas...
Y la culpa no la tiene este jodido frío que empieza a caer sobre nuestras cabezas...
sábado, 27 de octubre de 2012
Dos ojos, una boca
Dos ojos miran una boca.
Observan de cerca y de lejos pero no aman.
No aman a la boca que besan cada noche.
No les interesan las palabras, ni un ápice. Es tan evidente su desinterés que la boca a la que besa permanece estática, seca, aburrida.
La boca echará de menos el calor, se lo tragará porque sus palabras no interesan, porque a los dos ojos sólo les importa no quedarse sólos con su propia mirada.
Y es triste, que la boca besada llore de impotencia. De que sus palabras no encuentren asilo, de que los dos ojos la miren sin amor.
He visto a la boca besando, dejando que la observen, probando suerte.
Soltando las palabras que otros ojos sí quieren.
Observan de cerca y de lejos pero no aman.
No aman a la boca que besan cada noche.
No les interesan las palabras, ni un ápice. Es tan evidente su desinterés que la boca a la que besa permanece estática, seca, aburrida.
La boca echará de menos el calor, se lo tragará porque sus palabras no interesan, porque a los dos ojos sólo les importa no quedarse sólos con su propia mirada.
Y es triste, que la boca besada llore de impotencia. De que sus palabras no encuentren asilo, de que los dos ojos la miren sin amor.
He visto a la boca besando, dejando que la observen, probando suerte.
Soltando las palabras que otros ojos sí quieren.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Atrincherada
Los besos que no se dan ¿dónde acaban?
Puede que en la almohada, acumulándose en forma de trinchera.
Hay que deshacerse de ellos como sea, para evitar que se hinchen los labios,
para que la saliva no espese y la lengua no se cuartee.
Los besos siempre deben llegar.
Porque las ganas de besar no se pueden contener. Salen con urgencia.
Y la almohada ya no es almohada, es trinchera de una boca imaginaria.
Puede que en la almohada, acumulándose en forma de trinchera.
Hay que deshacerse de ellos como sea, para evitar que se hinchen los labios,
para que la saliva no espese y la lengua no se cuartee.
Los besos siempre deben llegar.
Porque las ganas de besar no se pueden contener. Salen con urgencia.
Y la almohada ya no es almohada, es trinchera de una boca imaginaria.
domingo, 14 de octubre de 2012
Entre paradas
Y por lo menos andas por ahí haciéndome los días un poquito más intensos.
Hablando de las cosas que nos pasan y yo no busco nada.
Pero mi boca aunque con dudas siente el impulso de llegar hasta la tuya y dejarla sin aliento.
Porque llegaste sin aviso y te colaste en los meses de Otoño, como las hojas secas que se encierran en los portales.
No sé cuando te veré, no sé si esto durará pero mientras estés seré más grande y más fuerte.
Eso es lo que me das, épica entre tanta parada.
jueves, 11 de octubre de 2012
Evoluciona!
Todo se transforma a nuestro alrededor.
Y nosotros con él.
A cada paso que damos nos transformamos.
Unas veces en seres celestiales, con una aura tan pura que ni los ángeles pueden hacernos competencia.
Otras en monstruos sanguinarios, lidiando con nosotros mismos para evitar acabar masacrando a quien pase a nuestro lado. Y a veces es imposible que corra la sangre.
Te verás a ti mismo tan estático otras, como un árbol muerto que deja de brotar.
Trasformarse en nada. Eso sí que aterra.
Y nosotros con él.
A cada paso que damos nos transformamos.
Unas veces en seres celestiales, con una aura tan pura que ni los ángeles pueden hacernos competencia.
Otras en monstruos sanguinarios, lidiando con nosotros mismos para evitar acabar masacrando a quien pase a nuestro lado. Y a veces es imposible que corra la sangre.
Te verás a ti mismo tan estático otras, como un árbol muerto que deja de brotar.
Trasformarse en nada. Eso sí que aterra.
martes, 9 de octubre de 2012
Recuerda que...
Pierdes los recuerdos como los filtros de los cigarrillos.
Caen al suelo sin darte cuenta y luego te extrañas de que no quede ni uno en la bolsa que llevas a todas partes.
Ay si los atases!
Te perderías todos los días entre ellos y sonreirías otra vez como lo hacías antaño.
Disfrutaría viendo tu boca carcajeando y correría hasta ti para que me absorviese tu risa.
Sacaría los míos y los metería en tu bolsa para jugar a montarlos uno encima del otro.
Y formaríamos un recuerdo propio que convertiría tu boca y la mía en una sola sonrisa, en una carcajada continua que nos tendría enganchados, como dos locos que recuerdan demasiado.
Caen al suelo sin darte cuenta y luego te extrañas de que no quede ni uno en la bolsa que llevas a todas partes.
Ay si los atases!
Te perderías todos los días entre ellos y sonreirías otra vez como lo hacías antaño.
Disfrutaría viendo tu boca carcajeando y correría hasta ti para que me absorviese tu risa.
Sacaría los míos y los metería en tu bolsa para jugar a montarlos uno encima del otro.
Y formaríamos un recuerdo propio que convertiría tu boca y la mía en una sola sonrisa, en una carcajada continua que nos tendría enganchados, como dos locos que recuerdan demasiado.
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