domingo, 25 de noviembre de 2012
El instinto
¿Qué hacer cuando la mente te dice una cosa y tu cuerpo otra?
Si el corazón necesita aplacar la soledad, las manos tocar, los labios besar, la piel reclama calor y los ojos una mirada, lo único que se hace es dejarse llevar hasta que se consigue lo que el cuerpo te pide.
Pero la mente, ay qué cabrona!. Es demasiado lista.
La mente recuerda lo que el cuerpo recibió hace tiempo, lo verdadero, lo auténtico.
No se le puede engañar por mucho que uno se esfuerce, aunque tu cuerpo reclame a gritos máxima atención.
Ella en el fondo necesita lo que el cuerpo pero más profundo, una soledad que desaparece del todo, tocar en la ausencia la piel clandestina, besar el aire y encontrar destinatario, recrear el calor que se pierde, mirar a unos ojos que te miren con ganas. Sentir que hay otra mente que te recuerda, no por necesidad.
Hay que pensárselo muy bien antes de dejarse llevar y soltarse a cualquiera.
Si te dejas caer, asegura antes la caída.
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