No viniste hacia mí como esperaba,
como aquellos que se
pararon un tiempo en mi cama,
como siempre pensé que deberías haber llegado hasta mí.
No te pido nada.
No te poseo.
Ya probé los castigos que cometen los ingenuos que tanto
creen poseer.
Y no poseyéndote te siento mío.
Habrá un gran viaje que nos separa,
tú allí entre la arena y
la sal,
yo aquí de cabeza en los vientos del norte,
sintiéndote cada vez más cerca, acercándome más a ti, y sentirte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario