sábado, 30 de marzo de 2013

Así es...


No viniste hacia mí como esperaba, 
como aquellos que se pararon  un tiempo en mi cama,
como siempre pensé que deberías haber llegado hasta mí.

No te pido nada. 
No te poseo.
Ya probé los castigos que cometen los ingenuos que tanto creen poseer.
Y no poseyéndote te siento mío.

Habrá un gran viaje que nos separa, 
tú allí entre la arena y la sal,
yo aquí de cabeza en los vientos del norte,
sintiéndote cada vez más cerca, acercándome más a ti, y sentirte.

No hay comentarios: