Me asomo a tus recuerdos, a tu vida ya pasada
con miedo de no encontrarme.
Ese temor está presente en todos mis sueños, en
la vida deformada que pasa con los años.
Mirilla de una puerta hecha añicos
por donde mi ojo observa cada movimiento impropio,
imprevisible, inoportuno y extraño de tus recuerdos pasados.
Una realidad irreal, tu yo abstracto,
un cúmulo de sentimientos contrapuestos y enmarcados
por la mirilla eterna que cada noche construye mi visión.
Vida manipulada.
Mentiras que creemos constantemente.
Te veo pasar y no te reconozco.
No abro la puerta, no quiero que me veas.
El rencor de no encontrarme en tus recuerdos pasados aumenta
cada día y dejo que pases viéndote a través de la mirilla, hasta que te canses
hasta que me canse de alimentar un vida pasada, de contemplar una vida perdida.
1 comentario:
mas que un placer comienza ser una necesidad leerte, como tantas otras cosas... gracias de verdad, por todas ellas.
he aquí mi respuesta, no esta a la altura pero la falta de practica a veces me juega malas pasadas
Tras la puerta se esconde todo
lo que sueño,lo que espero
lo que quiero y lo que anhelo
tras la puerta lo está todo
puedo sentirlo, está muy cerca
sé que está ahí, no me equivoco
y aunque sea hora de pasar, poco a poco
nunca me atrevo a abrir la puerta
miro el suelo de cristales rotos
repiro el aire de la habitación
imagino mientras cierro los ojos
sé donde estas tú,¿donde estaré yo?
aunque pueda notar tu mano en mi puerta
aunque pose la mia a la vez
nunca sabremos con toda certeza
cuando llega al hora de volvernos a ver
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