Tortura es querer besarte y no deber.
Tortura es desear tocarte y saber que es imposible, que no es recomendable.
Complicado si no llevas libro de instrucciones para hacerlo todo más fácil.
Doloroso es el camino que recorro siempre en todos mis sueños, invitándome y presionándome a recorrerlo cada vez que piso el asfalto de la calle.
¡Qué efímero sería todo! ¡Qué rápida mi presencia en tu paraíso!
Y son tan pocas las recomendaciones que tengo de tu vida, de tu ser, que provoca en cada mirada la necesidad de recostarme en tus brazos, perderme en tus caricias y desahogarme en tus labios.
Dudas torturan mis pensamientos y siento que la única escapatoria que tengo es no tenerte cerca, donde mis ojos no puedan caer en la presencia de tu cuerpo, ni en la intensidad de tu mirada.
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