Observo los únicos ojos que veo al despertar, y aunque hipnóticos e inhumanos se centran en mí.
Me aferro a ellos, porque hace tiempo que lo humano o me evita o se aparta.
Y así pasando los días me fumo las horas. Y no me sacian.
No funciona, ni siquiera me sirve de nada ésta adicción a buscarte entre los resquicios de mi vida.
Y puede que no te quiera, o puede que sí. A estas alturas es algo que no me pregunto.
Porque pasará el tiempo y las estaciones cambiarán mientras tu recuerdo no muda.
En la espera más absoluta me encuentro.
Siempre alerta, pendiente de algo que ni sé cuando ni sé de donde vendrá.
Es inútil tener esperanza en estos días, aunque el sol acompañe mis pasos.
Y aunque hiera mi orgullo, lo admito y lo acepto. Sé que no volverás.
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