Tus manos espectrales se cuelan por la rendijas de mis puertas.
Vuelan hasta palpar la silueta que marca las sábanas.
Recorren cada parte de mí poniéndome los pelos y pezones en punta. Y sólo con eso me basta para gritar.
Puedo permanecer con esa sensación largas horas, y no se apaga.
Tus manos,entre sábanas y carne. Tus labios encima mio. Así es como te recuerdo. Excitante. Y yo canina.
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