El sueño profundo de hace un tiempo se interrumpe cada vez más.
Sudor que corre frío por los huesos y enfría el todo en el colchón.
Y el corazón palpita desbocando fuertes reclamos.
Los pasos por las maderas de la habitación interrumpen la cordura y
hay sombras observando el centro del rincón donde se esconden los sentimientos,
y las penas precipitan en un cajón de la mesilla.
Las noches se vuelven demasiado oscuras, las calles muy estrechas y el ruido atraviesa las paredes sin ningún tipo de reparo.
Hay miradas de gente que se fijan a la memoria, traicionando
los recuerdos y amargando el alma.
Y crece una angustia que invita aún más las ganas de correr, bien lejos, donde las sonrisas salen solas y la emoción está de estreno. Sin tener que perseguir a perdedores y a resignados que no quieren ver, escuchar ni hablar.
Donde los recuerdos se marchitan o no se malgastan en equívocos sin garantías.
Donde la ingenuidad no existe.
Donde los ases quedan al descubierto, para perder o ganar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario