Sentir la piel arder.
Reír las ganas contenidas.
Desfallecer en el colchón por puro vicio.
Vibrar las cuerdas de la lujuria.
Transportarse a otra dimensión.
Gemir el placer sin miramientos.
Volar a lo más alto del techo.
Estrellarse en el pecho que asoma.
Sucumbir sin pedir la vez.
Desvanecer el cuerpo y el alma.
Temblar con sólo rozarse. .
Mojar la sombra que dejó la ropa interior.
Lamer la desnudez.
Latir el sexo una y otra vez.
Follar con tiempo y con prisas.
Ahí mi perdición.
Latir el sexo una y otra vez.
Follar con tiempo y con prisas.
Ahí mi perdición.
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